El coproductor de la atracción afirma que el proyecto fue concebido para transformar una de las franquicias televisivas más premiadas en una experiencia colectiva, sin reproducir episodios de la producción original.
Llevar una serie conocida por abordar los límites de la tecnología a una experiencia de realidad virtual podría parecer, a primera vista, un ejercicio natural. Para el equipo responsable de Black Mirror Experience, sin embargo, el desafío era otro: trasladar la esencia de la producción a un entorno presencial sin limitarse a recrear escenas ya conocidas por el público.
Esa fue la propuesta que guió el desarrollo de Black Mirror Experience, una atracción que llega a Brasil después de pasar por Cannes, Montreal, Madrid y Nueva York. Instalada en el Shopping Eldorado, en São Paulo, la experiencia sitúa a los visitantes en el centro de una narrativa inédita ambientada en la ficticia Phaethon Labs, una empresa que presenta al mercado LifeAgent, un asistente de inteligencia artificial creado para comprender hábitos, anticipar necesidades y orientar decisiones.
“El gran desafío era transformar Black Mirror en un nuevo medio”, afirma Kristof Bardos, coproductor de la experiencia y director de negocios de Univrse, estudio especializado en realidad virtual responsable del desarrollo del proyecto. Según él, la propuesta nunca fue reproducir episodios de la serie, sino crear una historia capaz de preservar los temas que han convertido a la producción en un referente mundial.
A lo largo de aproximadamente 60 minutos, los participantes dejan de ocupar la posición de espectadores para asumir un papel activo dentro de la narrativa. Al inicio de la experiencia, cada visitante elige un objetivo personal, una decisión que influye en parte del recorrido. A partir de ese momento, la historia alterna momentos individuales y colectivos, en los que el público interactúa con un avatar propio, atraviesa entornos inspirados en videojuegos, participa en simulaciones y recorre escenarios que exploran la relación entre tecnología, comportamiento e identidad.

Para Bardos, la tecnología funciona como una herramienta narrativa y no como un fin en sí misma.
“La experiencia tenía que ser divertida antes de provocar reflexión. Queríamos que amigos y familias compartieran este momento. Solo después aparecen las preguntas que forman parte del universo de Black Mirror”, afirma.
Esa combinación entre entretenimiento y cuestionamiento acompaña la propia trayectoria de la serie creada por Charlie Brooker. Disponible en Netflix, Black Mirror acumula siete temporadas y 29 premios internacionales, entre ellos nueve premios Emmy y cuatro BAFTA, consolidándose como una de las producciones más influyentes de la ficción contemporánea al explorar el impacto social de las nuevas tecnologías.
La adaptación a un entorno inmersivo también exigió el desarrollo de una infraestructura tecnológica capaz de acompañar a grupos completos durante el recorrido. La operación utiliza realidad virtual basada en localización, un sistema que permite a los participantes caminar libremente por el espacio físico mientras exploran escenarios digitales sincronizados en tiempo real. Hasta 73 dispositivos de realidad virtual pueden operar simultáneamente, monitorizados por una plataforma responsable de seguir el desplazamiento de los visitantes y la evolución de la narrativa.

Según Bardos, este modelo representa una evolución de las experiencias tradicionales de realidad virtual, normalmente limitadas a interacciones individuales. El objetivo era construir una actividad compartida, en la que las reacciones de un participante influyeran en la experiencia del grupo.
El estreno brasileño también marca la llegada de la atracción a América Latina. Antes de São Paulo, la experiencia fue presentada en Cannes, donde recibió el Premio Especial del Jurado en la Competición Inmersiva del Festival de Cannes 2026, además de temporadas en Montreal, Madrid y Nueva York.
El ejecutivo afirma que el mercado brasileño ocupa una posición estratégica en la expansión internacional del proyecto. “Es nuestra primera parada en América Latina y tenemos curiosidad por descubrir cómo reaccionará el público. Creemos que los brasileños se identificarán con una experiencia pensada para vivirse en grupo, pero que también deja espacio para que cada persona reflexione sobre las decisiones tomadas durante el recorrido”.

Producida en Brasil por WOW Exibições, en colaboración con Banijay Live Studio y Univrse, Black Mirror Experience permanecerá abierta hasta el 30 de septiembre en el segundo sótano del Shopping Eldorado.
Las sesiones tienen una duración aproximada de 60 minutos, se realizan de martes a sábado, de 14:00 a 22:00 horas, y los domingos y festivos, de 12:00 a 20:00 horas. La clasificación indicativa es para mayores de 16 años.
Además de Black Mirror Experience, Univrse ya trabaja en nuevos proyectos de realidad virtual. Uno de ellos propone un viaje al interior del cuerpo humano, utilizando la misma tecnología inmersiva para permitir que los participantes acompañen, a escala microscópica, procesos biológicos relacionados con las emociones y el funcionamiento del organismo.