Una de las cosas que hacen grande a una ciudad son sus monumentos y sitios. Ya sea porque recuerdan a alguien, conmemoran un momento histórico o, simplemente, embellecen el entorno, son parte indispensable de nuestras calles y nuestras vidas que invitan a valorar y preservar estos tesoros que cuentan la historia de la humanidad. La protección de estos sitios garantiza que las futuras generaciones puedan aprender, admirar y conectarse con su historia y cultura.
Cristo Redentor, Brasil
El Cristo Redentor es mucho más que una gran estatua de Jesús, es también una de las maravillas modernas del mundo, que se ubica en la cima del monte Corcovado en Río de Janeiro, en el Parque Nacional de Tijuca, un área de bosque tropical urbano.
Es un símbolo mundialmente reconocido por todos los cristianos y también un símbolo del país. La altura del Cristo Redentor son 38 metros incluyendo el pedestal que ya son ocho, y la longitud contando los brazos extendidos son 28 metros. El peso estimado de la estatua son 635 toneladas por su material de hormigón armado. El revestimiento está hecho de esteatita, una roca suave y resistente al clima. Y se encuentra a 710 metros sobre el nivel del mar.
El arquitecto principal fue Heitor da Silva Costa, y el diseñado fue realizado por el escultor Paul Landowski. La construcción comenzó en 1926 y se terminó 5 años después en 1931. La inauguración fue el 12 de octubre de ese año coincidiendo con el día de Nuestra Señora Aparecida, patrona de Brasil.
Cristo Redentor representa La Paz, la acogida y el amor divino hacia la humanidad, y también es un emblema de identidad cultural y hospitalidad brasileña.
Al ser un sitio tan popular, es frecuentado por peregrinos y turistas durante todo el año para meditar y orar. De hecho, se estima aproximadamente 2 millones de personas visitan el Cristo Redentor cada año. Esta cifra lo convierte en una de las atracciones turísticas más populares de Brasil. Los visitantes llegan desde todo el mundo para disfrutar de las vistas panorámicas de la ciudad y para admirar la majestuosidad de la estatua.

Machu Picchu, Peru
Machu Picchu está ubicado en lo alto de los Andes peruanos y es un testimonio de la creatividad e ingenio de los Incas. La antigua ciudadela, a menudo envuelta en neblina, atrae a millones de visitantes cada año. Esta antigua ciudad inca es uno de los tesoros más preciados de Perú.
Fue construida a mediados del siglo XV y se cree que fue una de las residencias del noveno inca del Tahuantinsuyo, Pachacútec, aunque en ella también están los restos de un santuario. Su nombre significa montaña vieja, y hace alusión al lugar donde se ubica, a unos 2453 metros de altura, en un promontorio rocoso entre los cerros de Huchuy Picchu y Hayna Picchu.
El Santuario Histórico de Machu Picchu se ubica en la provincia de Urubamba, Región Cusco. Comprende un extenso paisaje cultural y natural localizado en diversos ecosistemas, en el que también existen otros sitios arqueológicos conectados por caminos que conducen a la ciudad inca. Machu Picchu es el sitio arqueológico inca más sobresaliente debido a su creativo diseño urbano, la belleza de su arquitectura y el fino trabajo en piedra de sus construcciones. En su planificación se aprovechó notablemente la topografía de la cima de la montaña a la que transformó en una imponente llaqta

Teatro Colón, Argentina
Con una de las salas de ópera más prestigiosas del mundo y declarada Monumento Histórico Nacional, el teatro Colón es el lugar perfecto para disfrutar de espectáculos de ópera, ballet y música en vivo.
Es una de las salas líricas más importantes del mundo, con una agenda cultural inigualable, además de un verdadero patrimonio arquitectónico. Este edificio fue inaugurado el 25 de mayo de 1908, con una función de Aida, de Giuseppe Verdi. Desde entonces, los directores, cantantes y bailarines más importantes de la historia engalanaron su escenario. Algunos de ellos fueron Igor Stravinsky, Herbert von Karajan, Daniel Barenboim, Maria Callas, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo, Rudolf Nureyev, Julio Bocca, Paloma Herrera y Maximiliano Guerra.
Este edificio increíble es obra de los arquitectos Francesco Tamburini, Víctor Meano y Jules Dormal. La construcción duró casi 20 años e involucró a 1500 personas. La cúpula tiene 318 metros cuadrados y originalmente tenía pinturas de Marcel Jambon, que se deterioraron en los años treinta.
Por eso, en la década de 1960, se decidió encargarle un nuevo trabajo a Raúl Soldi.
Sus condiciones acústicas y arquitectónicas excepcionales hacen que sea reconocido mundialmente como uno de los más perfectos: la sala en herradura genera una distribución ideal del sonido y los tres pisos de palcos logran una óptima absorción, porque están diseñados con materiales blandos como telas, maderas y alfombras. Además, en los pisos superiores, se utilizaron materiales duros como mármol y bronce para perfeccionar la reflexión de las ondas. Entre 1968 y 1972, se hizo una ampliación, proyectada por el arquitecto Mario Roberto Álvarez. Así se avanzó debajo de la plaza y la calle Cerrito, donde se sitúan los sectores de producción teatral, talleres escenográficos, salas de ensayos, oficinas administrativas y un comedor para el personal. En el año 2008, el Gobierno de la Ciudad inició una restauración en profundidad, que le devolvió todo su esplendor y lo dotó de los más importantes adelantos tecnológicos. Fue reinaugurado para el Bicentenario, en el año 2010.