Mi nombre es Lina Montedoro de picarones Lina Dirigente de Armap y presidenta de Picaron Perú. Mi historia es la de una mujer que transformó las dificultades en oportunidades, llevando un postre tradicional peruano desde las calles del Perú hasta escenarios internacionales.
Me crié con mis abuelos y desde muy joven comprendí el valor del trabajo y el esfuerzo. Mientras trabajaba en la fábrica Levi’s como jefa de producción durante el día, estudiaba por las noches. A los 23 años obtuve el título de Contadora Mercantil, convencida de que la educación era el camino para salir adelante.
A los 25 años me casé y dejé atrás mis estudios y mi carrera profesional. Lamentablemente, viví años de maltrato y extrema pobreza. Sin embargo, nunca perdí mi espíritu de lucha. Siempre participé activamente en organizaciones sociales como los comedores populares y los programas del Vaso de Leche. También tuve una etapa en la política como candidata en Ventanilla, experiencia que posteriormente decidí dejar para dedicarme por completo a mi familia.
La necesidad me llevó a reinventarme. Sin saber preparar picarones, aprendí para llevar el pan de cada día a mis seis hijos. A los 42 años estudié Administración de Empresas en Eiger del Callao, convencida de que nunca es tarde para aprender.
Durante esos años trabajé incansablemente. Abría una tienda a las siete de la mañana, luego realizaba labores de limpieza en una cooperativa portuaria y finalmente trabajaba vendiendo picarones hasta las diez de la noche. Fueron jornadas muy duras, pero gracias a ese esfuerzo mis hijos pudieron salir adelante.
Uno de mis hijos estudió gastronomía y obtuvo una beca para realizar prácticas en un restaurante de cinco estrellas en Bilbao, España. Junto a él perfeccioné mis conocimientos y descubrí nuevas posibilidades para revalorar nuestros picarones.
En 2009 fui invitada a participar en la feria gastronómica Mixtura. Aquella experiencia se convirtió en una gran vitrina para mostrar mi trabajo y comprender que el picarón podía convertirse en un embajador de la cultura peruana.

Comencé entonces a innovar sin perder la esencia tradicional. Creé picarones de maíz morado acompañados con miel de chicha morada, así como versiones tradicionales con miel de maracuyá. Estas propuestas me permitieron obtener importantes reconocimientos, entre ellos el primer lugar en concursos gastronómicos realizados en 2014.
Ese mismo año mis innovaciones fueron incluidas en el recetario internacional «Quino Gourmet Cinco Continentes», presentado en España. Posteriormente participé en eventos gastronómicos en Santiago de Chile y continué difundiendo el valor cultural de los picarones.
Mi innovación no solo consiste en nuevos sabores. Cada picarón cuenta una historia de tradición, identidad y orgullo peruano. Es un postre nacido en los hogares y en las calles del Perú, preparado por generaciones de mujeres trabajadoras que transmitieron su conocimiento con amor y perseverancia.
Mi trabajo me llevó a representar al Perú en diversos países, entre ellos Brasil, México, Estados Unidos, República Dominicana, Bolivia y Chile, promoviendo siempre la riqueza de nuestra gastronomía.
A través de Picarón Perú y de la Asociación Nacional de Picaroneras (ARMAP), inicié un recorrido por distintas regiones del país para conocer y reunir a las maestras picaroneras de cada provincia, reconociendo sus saberes y fortaleciendo nuestra identidad gastronómica.
El 29 de agosto de 2025 logramos escribir una página histórica para el Perú al alcanzar un récord mundial con más de 5,000 porciones de picarones entregadas gratuitamente al público en La Perla, Callao. Más de 60 picaroneras viajaron desde distintas regiones con sus propios recursos, llevando sus peroles, ingredientes, utensilios y tradiciones para mostrar la diversidad de los picarones peruanos.

Asimismo, impulsamos concursos nacionales que han permitido reconocer el talento de picaroneras de diversas regiones del país. Gracias a este trabajo, se consolidó la celebración del Día Nacional del Picarón, que se conmemora cada tercer viernes de octubre.
Hoy presido la Asociación Nacional de Picaroneras y continúo trabajando para que las mujeres dedicadas a este oficio reciban el reconocimiento que merecen.
Mi mayor sueño es que las picaroneras del Perú sean reconocidas por el Ministerio de Cultura como portadoras de una tradición viva. Porque los picarones no son solamente un postre: son cultura, tradición, arte, identidad y patrimonio de nuestro pueblo.
Mi historia demuestra que no importa cuán difícil sea el comienzo. Con trabajo, perseverancia y amor por nuestras raíces, es posible transformar una necesidad en un legado para el país y para el mundo.