México y Centroamérica son un absoluto paraíso para los amantes del picante. Parte del reconocimiento de la gastronomía latinoamericana a nivel internacional se le puede atribuir a la prominencia del chile en platillos típicos de múltiples países del continente. El picante se ha vuelto una pieza clave de la identidad colectiva latina, no solamente es un ingrediente, es un elemento cultural de gran valor.
La cocina mexicana es, probablemente, la más representativa dentro de este ámbito, no cabe duda que en México se consume bastante. La salsa verde, la salsa roja, el pico de gallo, el mole, la cochinita pibil, las tortas ahogadas, el pozole, el aguachile, los chiles en nogada, los chilaquiles, las muy bien denominadas enchiladas, son solamente algunos ejemplos de platillos típicos con picante. Estos sabores picantes y sus recetas se han consolidado como un componente cultural característico importantísimo. El chile, especialmente en estos platillos mexicanos, es muy versátil, se puede combinar básicamente con cualquier otro alimento. Cabe mencionar que se distinguen distintos tipos de chiles: habanero, pasilla, guajillo, ancho, jalapeño, poblano, entre muchos otros. Hoy en día, los estados de Puebla, Oaxaca y Yucatán son algunos de los lugares donde se vio el surgimiento de un par de cultivos de esta pequeña fruta tan característica. De ahí, se esparció, no solamente por el continente y países vecinos, sino que también por el resto del mundo. Desde entonces, el chile ha llegado muy lejos, varios otros países y culturas han sido capaces de utilizarlo e incorporarlo a sus tradiciones gastronómicas nacionales y, de igual manera, de innovar en sus distintos usos.
Países como Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua también tienen un papel fundamental en el posicionamiento del picante como símbolo de la gastronomía latinoamericana. En Guatemala, por ejemplo, se comen chiles rellenos, un guiso llamado pepián, un caldo de pavo conocido como kaq’ik. En El Salvador hay un curtido de jalapeño, o un tipo de chili salvadoreño. En Honduras se tienen chiles en escabeche o la salsa chimol. Y en Nicaragua se acostumbra acompañar platillos como el gallo pinto, el vigorón o el nacatamal con salsas de chile.
Más allá de México y de ciertos territorios Centroamericanos, el chile también se puede ver en países del sur del continente. En Perú se disfruta del guiso conocido como picante de carne, además del rocoto relleno, el ceviche, el ají de gallina y el puca picante. En Colombia, por ejemplo, se utilizan salsas picantes para complementar alimentos como empanadas, patacones, fritanga y una sopa de sancocho, que es elaborada a base de carne y algunos tubérculos. Normalmente, la comida típica argentina no se reconoce por ser picante, sin embargo, en años recientes se ha vuelto un poco más prominente, como con el ají criollo y una variedad de salsas locales. Algo parecido sucede en Brasil, combinan salsa de ají malagueta con preparaciones como el akara, que se puede definir como un bollo de frijol que se fríe y que de hecho, tiene raíces en la cultura africana.
Fue en Sudamérica, con los pueblos indígenas, que se comenzó a cultivar el chile. Fue ahí mismo, hace miles de años, que se incorporó al día a día de los locales y que se empezó a combinar con los ingredientes propios de la zona. Desde las docenas de variaciones que existen del mole en México hasta la popularización del picante en países que no se identifican como amantes de éste, la variedad gastronómica ha permitido la expansión y la diversidad de la comida latinoamericana. La difusión de la gastronomía es algo que une al continente, es una representación de las costumbres y de las tradiciones históricas que han estado presentes en todos y cada uno de estos países. Estas comidas se disfrutan en el día a día, tanto en las casas como en los restaurantes y sitios turísticos, forman parte de la vida cotidiana de las personas. Estos alimentos están increíblemente arraigados en la forma de ser de todos estos países, cada localidad ha adoptado el picante de una manera diferente y creativa para darle cierto sabor a los platillos, por supuesto, que se han influenciado unos a otros. Latinoamérica comparte muchos aspectos culturales, la gastronomía es uno de los más relevantes, es un pilar para la vivencia.