En el interior del estado, este destino sorprende por su clima templado y sus opciones para refrescarse durante la estación más calurosa del año
Al hablar del verano en Roraima, lo primero que viene a la mente es el intenso calor de la Amazonía, así como las tradicionales playas de agua dulce que se forman en las riberas de los ríos durante la estación seca. Sin embargo, el interior del estado alberga un refugio para quienes desean sumergirse en aguas revitalizantes: ubicada en el municipio de Amajari, a unos 200 km de Boa Vista, la Serra do Tepequém ofrece un clima más templado y un paisaje repleto de impresionantes cascadas.
El ascenso a la sierra revela una transición en el paisaje. A lo largo del camino, la sabana de Roraima, conocida como lavrado, da paso a una exuberante vegetación de montaña. Más allá del espectáculo visual, el lugar está impregnado de historia. En el pasado, Tepequém fue uno de los centros mineros de diamantes más grandes de Brasil. Las huellas dejadas por esta actividad terminaron formando hermosas pozas y cascadas naturales que hoy deleitan a los visitantes.
La experiencia en la región invita a contemplar la naturaleza en su estado más puro. Senderos conducen a maravillas como la cascada de Paiva, la más famosa e imponente, y la cascada de Barata, ideal para familias que buscan nadar y relajarse en tranquilas pozas. Otro lugar imperdible es la cascada de Funil, que impresiona por su formación rocosa donde las fuertes corrientes de agua brindan un masaje natural. Para los más aventureros, la caminata hasta la cima de la sierra ofrece una puesta de sol espectacular, con una vista panorámica que abarca la vasta y verde extensión de Roraima.
GASTRONOMÍA – La gastronomía local sumerge al viajero en los auténticos sabores del Amazonas. La cocina de Amajari tiene una fuerte influencia indígena y de los migrantes del noreste de Brasil. La paçoca (un plato de carne) elaborada con carne seca machacada en mortero, acompañada de plátanos, es un plato imprescindible en las mesas, al igual que los suculentos pescados de río, como el tambaqui asado a la brasa.
Para los paladares que buscan una inmersión más profunda, probar la damurida, un caldo tradicional indígena que se sirve caliente y que contiene pimienta jiquitaia, tucupi negro y pescado o carne, permite «experimentar» la identidad del pueblo de Roraima.
CÓMO LLEGAR – Llegar a este paraíso en las alturas es un viaje tranquilo con hermosos paisajes a lo largo del camino. Partiendo de la principal puerta de entrada, el Aeropuerto Internacional de Boa Vista, los turistas viajan en coche, autobús o furgoneta por la carretera BR-174 y luego por la RR-203, un trayecto que dura aproximadamente tres horas.
El camino en sí mismo es un atractivo, atravesando vastas llanuras salpicadas de palmerales de buriti, hasta que la imponente silueta de la montaña aparece en el horizonte, anunciando que su viaje será una sorprendente aventura llena de recuerdos inolvidables.