Lluvia y Tláloc

La primera vez que sentí la lluvia de Tláloc (Dios de la Lluvia y la Fertilidad en diferentes civilizaciones mesoamericanas) fue una tarde de junio y me puse “chorreando”.

Aquella tarde me encontraba en la casa donde residía en Ciudad de México cerca del Ángel (Monumento del Ángel de la Independencia que en realidad es una Victoria Alada) y decidí ir a comprar unos conectores para mi ordenador (computadora).

No había caminado 3 manzanas (cuadras) cuando comenzaron a caer del cielo unas gotas como campanas y como estaba a mitad de camino para alcanzar el centro comercial (plaza comercial) pues continué caminando hasta que fue tanta el agua que cayó sobre mi que me tuve que resguardar en un portal porque no había manera de continuar ya que la calle se convirtió en río. Literal.

En el mismo portal conversé con varias personas que hicieron lo propio. El agua caía con fuerza, mucha fuerza, parecía que llovía con rabia, quizás ira, a lo mejor era una pasión salvaje. Nunca había visto llover así. Ni cuando llovía “de verdad” hace años.

Y lloré.

Pasaron un par de horas hasta que cesó la lluvia, empapado, con una ropa “veraniega” que no acompañaba y regresé a casa sin los dichosos conectores, saltando charcos pronunciados ya que allá hay partes de la calzada y acerado (banquetas) que suelen estar perturbadas por las vibraciones de la tierra, con mal humor y sin entender aquel chapuzón -según servidor- inmerecido.

Anteriormente me habían avisado que cualquier día en Ciudad de México puedes pasar por nuestras 4 estaciones… También me hablaron de la lluvias tropicales. ¡Quién iba a pensar a qué se referían!.

En Ciudad de México y otros Estados, al menos en la parte central del país suelen alternarse 6 meses húmedos y 6 secos aproximadamente. Tláloc, Dios de la Lluvia, hace lo suyo: Comenzaba a llover en la tarde y a veces no cesaba hasta la madrugada.

Y con el tiempo aprendí a salir preparado con chaqueta (saco) en la mañana, una camiseta (playera) a medio día, el chubasquero y un paraguas en la tarde y un sombrero para no quemarme (asolearme) ya que allá la altura de la tierra sobre el nivel del mar está más cerca del sol.

Estos días de lluvias interminables en España, he sentido esa fuerza de Tláloc.

Que escampe pronto.

@elyunque_raultirado

@raultiradoq_actor

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