Si hablamos de La Mancha aparece mi pueblo en mi sonrisa, los 7 molinos de viento que coronan nuestra sierra -en realidad serrezuela- en mi mente, y escucho la voz de mi madre llamándome: -“Venga a comer”… Mi calle -la del antiguo Hospital de pobres- con la casa de mis padres cerca de La Plaza Mayor, del Pozo de la Aldea y de La Iglesia. ¡Ahora tocan a misa!
El próximo 23 de abril es el Día Internacional del Libro y en España y en países de América se conmemora con diferentes actos, ferias, lecturas continuadas de “Don Quijote de La Mancha” de Miguel de Cervantes…
El Quijote, Sancho y Dulcinea están en todos lados. Por ello La Mancha también.
Radiqué en México 6 años y cuando he viajado por algún país nunca adorné de donde vengo: Soy de La Mancha, de La Mota (Mota del Cuervo), un pueblo del sur de Cuenca, a una mirada cercana con El Toboso, de la Cuna del Quijote en el centro del país.
En ocasiones me presento diciendo que soy como el mejor queso: Manchego.
En México también se vende un queso «tipo manchego» y aunque no es lo mismo sí es un «guiño» y le hace sonreír a uno si estás a miles de kilómetros.
Al contrario que Cervantes siempre he querido acordarme de mi pueblo y si no he querido -puesto que hay ratos pa’ to’- he encontrado una escultura del Quijote sobre Rocinante en el Parque de Chapultepec en Ciudad de México (México) o en la entrada amurallada de Cartagena de Indias (Colombia) o en la Avenida 9 de julio en Buenos Aires (Argentina).
Al Ingenioso Hidalgo y sus molinos te los encuentras en Campo de Criptana (Ciudad Real), en una calle del madrileño Carabanchel o en una de las características fachadas en Guatapé (Colombia).
Cuando me preguntaban si en mi pueblo hay molinos, les respondía que siempre encuentras alguno desde cualquier calle del pueblo y si subes al Balcón de La Mancha encuentras el pueblo como si fuera una maqueta y salidas y puestas de sol inigualables que rozan la fantasía.

Que un amigo argentino te envíe una foto del Molino de Tandil (Argentina) o que amanezcas al otro lado del océano con un vídeo de unos amigos en los molinos de tu pueblo al visitarlo por primera vez… me hace pensar que La Mancha vive en cualquier lugar. La primera vez que conocí la impresionante ciudad de Guanajuato (México) me emocionó conocer que está hermanada con Castilla- La Mancha.
Por cierto, otra que suena en tos’ laos’ en México es (La) Dúrcal, en los tianguis (mercadillos) en los puestecitos del Metro, en cualquier taxi, o en la costa del Pacífico un martes cualquiera: universal y para siempre.
En los últimos tiempos he estado re-leyendo “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha” y siempre la recomendaré: que textos, que historias, que líos, que mensajes, que carcajadas imprevistas…
La Mancha es como El Quijote, como Cervantes, como Lorca, como Chavela, como Almodóvar, como Luis Miguel, como (La) Rosalía, como el queso manchego… universal.
Y para acabar, que bonito es que (La) Sara Montiel -actriz manchega para el mundo- sea recordada en su pueblo -Campo de Criptana- con un museo en un molino.