Ubicadas en el corazón de la Selva Paranaense, las Cataratas del Iguazú no son simplemente una caída de agua; son un sistema de 275 saltos que conforman la cortina de agua más impresionante del planeta. Su nombre, derivado del guaraní y (agua) y guasu (grande), es una descripción humilde para la magnitud del sitio.
La Leyenda de Naipí y Tarobá. Cuenta la tradición guaraní que una enorme serpiente llamada Boi habitaba el río. Exigía el sacrificio de una doncella cada año. El guerrero Tarobá, enamorado de la elegida Naipí, la raptó en una canoa para salvarla. Boi, enfurecida, partió el río a la mitad, creando las cataratas para condenar a los amantes: él fue convertido en los árboles que bordean el abismo y ella en la roca de la caída, unidos eternamente por el arcoíris que se forma con el rocío.
La Garganta del Diablo. Es el salto principal, una herradura de 80 metros de altura y 150 metros de ancho. Aquí, el agua no cae, parece colapsar. La bruma es tan densa que crea su propio microclima, y el estruendo es una vibración que se siente en el pecho antes de escucharse en los oídos.
Biodiversidad: el Reino del Yaguareté
La selva que rodea las cataratas es uno de los ecosistemas más biodiversos del Cono Sur. Es el hogar de Vencejos de Cascada, aves que atraviesan las cortinas de agua para anidar tras las caídas. De Coatíes, curiosos mamíferos que patrullan las pasarelas. También existen mariposas, cientos de especies que forman nubes de colores sobre los senderos.
La experiencia de los dos lados. Existe un viejo dicho local: «Desde Brasil se ven las cataratas, desde Argentina se viven«. Mientras que el lado brasileño ofrece las mejores vistas panorámicas y la magnitud del conjunto, el lado argentino permite caminar literalmente sobre el borde de los saltos a través de un sistema de pasarelas de varios kilómetros.
Un patrimonio vivo. Designadas como una de las Siete Maravillas Naturales del Mundo, Iguazú nos recuerda la escala de la naturaleza. Es un lugar donde el ruido es paz y donde el agua, en su caída constante, parece detener el tiempo.