Actualmente la sostenibilidad se ha convertido en un eslogan para la arquitectura con el fin de afrontar desafíos sociales y ambientales. En A de arquitectura se crean proyectos que no se imponen al territorio, sino que se construyen con él, desde lo humano, temporal y natural, entendiendo el proyecto como un sistema vivo de relaciones materiales, culturales y espaciales.
Inclusión de artesanías
La integración de artesanías en los espacios arquitectónicos fortalece la economía local y preserva saberes tradicionales. Estas piezas, elaboradas con técnicas ancestrales y materiales naturales, aportan identidad cultural y valor simbólico, conectando a los usuarios con el contexto y la historia del lugar. Además, introducen texturas, colores y contrastes que enriquecen la experiencia espacial y generan ambientes más cálidos y auténticos
La renovación del restaurante Entrepues se inspiró en la diversidad cultural y ambiental de las regiones de Colombia. Cada espacio responde a un territorio específico mediante paletas de color, selección de plantas y textiles propios de cada contexto. Se incorporaron lámparas tejidas por artesanos de Mitú, vasijas de barro de Ráquira, hamacas de la región Caribe, luminarias inspiradas en los atardeceres de la Orinoquía, cerámicas pintadas a mano de El Carmen de Viboral y baldosas artesanales, construyendo una experiencia espacial conectada con la riqueza cultural del país.
Arquitectura efímera
La arquitectura efímera es un ejercicio experimental que ofrece experiencias espaciales fuera de lo cotidiano, vinculadas a eventos culturales, instalaciones temporales, tiendas pop-up y stands comerciales. Cuando se articula con el arte o con la misión de una marca, se convierte en una herramienta potente para transmitir mensajes a través de lenguajes sensoriales y expresivos.

A de Arquitectura ha desarrollado proyectos de arquitectura efímera relacionados con stands de marca. Por ejemplo, en 2023 se diseñó un stand para Interrapidisimo en la feria Colombiamoda, teniendo en cuenta el mensaje de sostenibilidad de la empresa, reflejado en el uso de bolsas plásticas elaboradas con almidón de yuca como alternativa frente a la contaminación de los mares que afecta la vida marina.
En coherencia con la campaña de la marca —basada en una bolsa mutante, capaz de transformarse y adquirir nuevos usos—, el diseño del stand se concibió como una estructura viva, pensada para cambiar a lo largo del tiempo de la feria. El stand no era un objeto estático, sino un espacio en constante transformación.
A partir de telas de distintos tonos azules, inspirados en el mar, se construyó una instalación interior que evocaba una topografía submarina: arrecifes, pliegues y profundidades del océano se materializaba a través de capas textiles suspendidas. Estas telas definían el espacio y acompañaban la experiencia del visitante durante los primeros días del evento.
De manera paralela, dentro del mismo stand, costureros trabajaban en tiempo real transformando estas telas en tote bags. A medida que avanzaba la feria, la instalación se iba desmontando progresivamente: las telas dejaban de ser arquitectura para convertirse en objetos. El espacio se vaciaba mientras el material adquiría una nueva vida como souvenir para los asistentes.
Esta transformación constante hacía del stand una pieza completamente reciclable y sostenible, alineada tanto con el mensaje ambiental de la marca como con una lógica de diseño consciente, donde la arquitectura no solo se observa, sino que evoluciona, se reutiliza y desaparece sin generar residuos.

La campaña “Entregar es mejor que recibir” tuvo como eje la creación de un espacio para canalizar donaciones navideñas. El proyecto se concibió como un gran regalo urbano: una caja de envíos reconocible desde el exterior, que se abría hacia la plazoleta donde fue implantada.
En su interior, la caja recreaba el pueblo de Rovaniemi, generando una experiencia inmersiva que invitaba a las personas a recorrer el espacio y entregar donaciones, transformando el acto de dar en una experiencia colectiva y significativa.
Biofilia
La biofilia se ha integrado progresivamente al diseño arquitectónico como estrategia para mejorar la calidad de vida. La interacción con la naturaleza favorece el bienestar emocional y físico: las plantas contribuyen al confort térmico, mejoran la concentración y generan sensaciones positivas. Su aplicación requiere materiales, colores y vegetación que evoquen entornos naturales y aporten vitalidad a los espacios.
En A de Arquitectura se crean espacios que fortalecen la conexión entre las personas y la naturaleza. En Entrepues, la zona inspirada en la Amazonía integra plantas como monstera y drácena alrededor de asientos curvos, aportando frescura y vitalidad. Además, luminarias alargadas evocan la verticalidad de los árboles, reforzando la experiencia sensorial y la inmersión en un entorno natural.

Otro proyecto es Mooa, un salón de belleza y spa de estilo contemporáneo que integra vegetación en interiores y exteriores. En su diseño predominan superficies en madera y plantas que enmarcan zonas sociales y puntos fijos, creando ambientes cálidos y acogedores. En el exterior, especies como filodendros y un almendro mejoran el confort térmico y la calidad ambiental del proyecto.
Materiales sustentables:
El uso de materiales sustentables reduce el impacto ambiental de la construcción y fortalece economías locales mediante recursos renovables como la madera, el bambú y los materiales de origen natural.

La Casa D, ubicada en Villavicencio, Colombia, se concibe bajo una estética ecológica donde la naturaleza forma parte integral del proyecto. El segundo nivel propone una cubierta orgánica en guadua con tejas pelupuh, junto con un patio interior que organiza los espacios y mejora el confort ambiental

La selección de materiales permitió aplicar estrategias bioclimáticas como celosías de madera para controlar la luz y mejorar la privacidad. En el interior, la madera es protagonista en muebles y divisiones, complementada con esterilla en cielos. La decoración se completa con lámparas artesanales y alfombras de fibras naturales como fique y ratán, reforzando una estética ecológica y coherente con el entorno.