Situada a 3,399 metros sobre el nivel del mar, la ciudad de Cusco (o Qosqo, que en quechua significa «ombligo») es mucho más que la puerta de entrada a Machu Picchu. Es un museo vivo donde los muros incas sirven de cimientos para palacios coloniales y donde la modernidad se funde con tradiciones milenarias.
La ciudad de Cusco: entre piedras e historia
Caminar por el centro histórico es una experiencia sensorial.
La Plaza de Armas: Rodeada por la imponente Catedral y la Iglesia de la Compañía de Jesús, es el punto de encuentro por excelencia.
Qorikancha (Templo del Sol): Fue el centro espiritual más importante del Imperio Inca. Sobre sus muros de piedra perfectamente pulida se erigió el Convento de Santo Domingo.
Barrio de San Blas: Conocido como el barrio de los artesanos. Sus calles empinadas y estrechas albergan talleres, galerías y una de las mejores vistas de la ciudad.
El Valle Sagrado de los Incas
A pocos kilómetros de la ciudad, el clima se vuelve más cálido y el paisaje se abre hacia el río Urubamba.
Pisac: Famoso por su mercado artesanal y sus impresionantes terrazas agrícolas que parecen escalar la montaña.
Ollantaytambo: Una «ciudad inca viviente». Sus calles mantienen el trazado original de la época imperial y su fortaleza es una obra maestra de la ingeniería.
Moray y Salineras de Maras: Moray es un laboratorio agrícola con terrazas circulares, mientras que las Salineras son miles de pozos de sal blanca que brillan bajo el sol andino.
Gastronomía: Un Festín de Altura
Perú es el epicentro gastronómico de Latinoamérica, y Cusco no es la excepción.
Cuy Chactado: El plato tradicional por excelencia.
Lomo Saltado: Una fusión perfecta de técnicas chinas y productos peruanos.
Bebidas: No puedes irte sin probar la Chicha Morada (a base de maíz morado) o el clásico Pisco Sour.

Consejos para el Viajero
El «Soroche»: Para combatir el mal de altura, descansa el primer día, bebe mucho mate de coca y evita las comidas pesadas al llegar.
Boleto Turístico: Compra el Boleto Turístico del Cusco (BTG) para acceder a la mayoría de sitios arqueológicos sin pagar entradas individuales.
Mejor Época: De mayo a septiembre es la temporada seca, ideal para caminatas y cielos despejados.
Cusco no se visita, se vive. Es un lugar que te obliga a detenerte, respirar el aire puro de los Andes y conectar con una historia que sigue latiendo en cada rincón.